El vaso y el contenido. El dispositivo y la necesidad.

25 Mayo 2016

Cada vez que usamos un vaso, podemos darnos el placer de saborear bebidas infinitas, el contenido no depende del vaso, a pesar de eso hemos diseñado casi tantos tipos de vasos, copas o continentes como bebidas queremos saborear en ellos. Así existen vasos para agua, para zumos, para batidos, para cóctel…, cuando no nos sirven los vasos, los convertimos en copas, vino blanco, vino negro, cava…, pero ¿por qué ha ocurrido esto?

La respuesta es sencilla, cada continente está diseñado para poder saborear de la mejor forma el contenido y algo importante el sabor no es lo más importante, sino que lo que más placer nos proporciona es el aroma y este está relacionado con el olfato, de hecho, no olvidemos que sólo hay cinco tipos de gustos: ácido, amargo, dulce, salado y el debatido Umami, incorporado en 1908 por el fisiólogo japonés Kikunae Ikeda. Por lo tanto, si quitamos el olfato capaz de detectar todos los aromas el gusto se limitaría a las combinaciones posibles de los cinco tipos de gustos y esto sería realmente limitado.

He hecho esta reflexión para introducirnos en un debate sobre cómo deberían ser los Sistemas de información para poder dar respuesta a todos los problemas, que como comentamos en el post anterior, rodean al ciudadano.

Nos hemos pasado siglos diseñando continentes para las bebidas y en cambio en los 30 años en los que llevamos trabajando para introducir los sistemas en el mundo de la salud, no hemos sido capaces de crear entornos verdaderamente agradables, donde los profesionales se sientan confortables un su trabajo diario.

En mi experiencia en implantaciones de sistemas, siempre he objetivado, que un sistema sólo es apreciado por los profesionales, cuando se lo cambias por otro nuevo, es decir cuando les cambias la rutina a la que están acostumbrados, por otra nueva a la que obligatoriamente deben volver a habituarse. Esta realidad, realmente es una pena, pues significa que no hemos sido capaces de crearle una nueva herramienta amigable, intuitiva y que le haga más sencillo su trabajo. Algo hacemos mal

En los últimos cinco años mi idea de lo que debe ser un sistema de información para la salud ha cambiado radicalmente, la aparición de las herramientas de movilidad, las aplicaciones y el internet de las cosas, han abierto un nuevo mundo de posibilidades, la información ya no está en un ordenador que busco yo, es la información la que me busca a mí, me sigue y me acompaña a todas partes.

En el año 2005, hablábamos de ordenadores de proximidad, cuando queríamos referirnos a aquellos que podíamos usar a la cabecera del paciente, estuviera donde estuviera (hospitalización, urgencias, quirófano…), queríamos que los profesionales tuvieran acceso a la información necesaria para poder tomar decisiones y ejecutarlas lo más cerca posible del paciente. No era fácil, aún no existían las tabletas como las entendemos hoy y los más parecido eran los Tablet PC, que nunca llegaron a ser aceptados y generalizados, al final los ordenadores portátiles colocados en los carros de curas fue lo más extendido y siempre dependiendo de buenas conexiones wifi.

Hoy la realidad es distinta y las nuevas herramientas, nos permiten usar aquella más adecuada para cada entorno de trabajo, ya podemos usar un vaso para cada bebida. Las tabletas son útiles para la visualización y los registros sencillos, los Smartphones nos permiten la comunicación instantánea con los otros profesionales e intercambiar información, así como recibir alertas en tiempo real y por supuesto, siguen existiendo los portátiles y los ordenadores de sobremesa.

Las etiquetas de radiofrecuencia (RFID) permiten el reconocimiento del paciente y del profesional, haciendo posible la interacción de la información de forma que, al acercarnos a un paciente, el dispositivo que llevemos encima como profesionales asistenciales, nos muestre la información más relevante de su proceso clínico y su historial. 

Ya no estamos obligados a ser activos, ahora la información puede llamar a nuestra puerta y nos permite usar cada dispositivo y aplicación (vaso) para cada necesidad asistencial (bebida), al final las bases de partida no son tan diferentes y de nuevo ponemos en el centro al gestor de la información, al que es capaz de convertirla en las mejores decisiones para obtener los mejores resultados.

¡¡¡Hagámoslo fácil!!!