Nuevas necesidades, nuevos paradigmas. Orientados al paciente, pero ¿por qué no también orientados a sus problemas?

06 Mayo 2016

Una de las constantes que se han repetido en los últimos años al hablar de los Sistemas de Información para la salud, ha sido que estos deben estar centrados en el paciente. Este paradigma se ha usado de forma mantenida y en muchas ocasiones también ha sido el referente principal al hablar de los programas y las políticas de salud. 

Hacer girar en torno al paciente todos los sistemas asistenciales y en consecuencia la información generada por estos, es y ha sido lo correcto, pero ¿podemos ir más allá en la actualidad?

Llevamos ya más de 20 años trabajando con Historias clínica electrónicas, las resistencias de los profesionales que nos obligaron a replicar la estructura de la Historia Clínica en papel (HC) en la Historia clínica electrónica (HCE) han sido ya superadas y en consecuencia debemos aprovechar todas las herramientas disponibles hoy en día para mejorar el trabajo de los profesionales y como resultado, la calidad de la asistencia a los pacientes.

La población está en las sociedades avanzadas cada vez más envejecida, con enfermedades crónicas concomitantes que requieren de visiones completas del paciente por parte de los profesionales que lo atienden y que en muchas ocasiones pertenecen a diferentes colectivos y especialidades. Tampoco podemos olvidar los problemas sociales (soledad, pobreza, etc.), que  muchas veces están superpuestos a los problemas de salud.

El mundo de la movilidad ha surgido con fuerza para acercar al ciudadano los servicios y recoger la información en sus orígenes. Las enfermedades crónicas ya han empezado a generar aplicaciones que conectan de una forma sencilla y amigable al paciente y los profesionales de la salud. Las hay, además de para muchas otras, para el asma, la bronquitis crónica, la diabetes o el seguimiento de problemas mentales, se está creando un ecosistema de aplicaciones orientadas a los problemas de los ciudadanos, que separadas dan ya un valioso servicio y si somos capaces de integrarlas nos llevan a la atención global, orientada al ciudadano y basada en sus problemas es decir orientamos también la HC a los problemas tanto de salud como sociales.

La salud es el bien más preciado que posee el ser humano y la tecnología debe ser una de las herramientas principales para mantenerla, recuperarla o ayudarla a lograr la mejor calidad de vida, cuando esta se va perdiendo de forma inevitable. Nunca habíamos vivido tantos años y en el futuro se espera que la esperanza de vida siga aumentando, por lo tanto, cada problema del paciente tiene capacidad para ser tratado y mejorado. Orientándonos a problemas, viéndolos después de forma global y teniendo capacidad de previsión conseguiremos que una vida más duradera sea también una vida de calidad.

Historias Clínicas Electrónicas completas y accesibles, Apps específicas para cada problema de salud, que envíen a la HCE la información para ser vista de forma integral, herramientas de movilidad junto al paciente, inteligencia humana y artificial introducida en los procesos y un trabajo colaborativo por parte de todos los actores, son las herramientas que nos ayudaran a que la salud de los ciudadanos pueda ser sostenible y mejorable en el tiempo.

Los grandes avances producidos en la movilidad, gracias a la aparición de los Smartphones, las tabletas y las Apps, dan a los ciudadanos una herramienta de posibilidades infinitas y que curiosamente vive con ellos, sólo hace falta mirar a nuestro alrededor para verificarlo.

El análisis de la información recogida nos permite, desde el Big Data, tener la capacidad de crear algoritmos de predicción y evolución, es decir podremos evitar enfermedades o si ya han aparecido conocer cómo y hacia donde podrán evolucionar.

Poner al ciudadano en el centro y focalizarnos en sus problemas de forma integral es el nuevo paradigma para conseguir que una vida más larga sea también una vida mejor.