No hago otra cosa que pensar en ti….

11 Julio 2016

Son las 6:00 de la mañana, oigo en mi iPhone, Over the Rainbow de Israel Kamakawiwo'ole, me gusta despertarme con música relajante a la vez que estimulante, al parar el teléfono puedo revisar el correo y los mensajes que me han enviado durante la noche, no es la misma hora en las diferentes partes del planeta, es lo que nos ha traído vivir en una aldea global.

Hoy me siento más cansado de lo habitual y he tenido pesadillas, la App de control del sueño me lo confirma, he estado más tiempo de lo normal en la fase REM, deberé cuidar la cafeína en los próximos días, en fin, no hay nada que no se solucione con una buna ducha.

Ya estoy en el baño, me gusta controlar mi peso, ¡buenas noticias! He perdido 200 gramos, mi peso se carga automáticamente en la App, reviso mi dieta de ayer en el iPhone, la valido y compruebo el equilibrio entre el ejercicio realizado y los alimentos consumidos, genial, hoy podré ser más flexible en mi dieta.

De nuevo oigo una alarma, el teléfono, me recuerda que debo lavarme los dientes y me pone una música relajante al azar, para que el tiempo de cepillado sea más llevadero, ¡no sé qué haría sin esta aplicación! A mis hijos les ha enseñado a cepillarse correctamente los dientes y entre juegos y videos son ya más expertos que yo. Con peso conocido y aseos varios, salgo como nuevo del baño.

Durante el desayuno ojeo en la tablet las últimas noticias del día, están locos estos humanos, es mi conclusión diaria, no sé por qué las leo, me regaño cada día.

Contento y con renovada energía, me dirijo al trabajo, Siri me recuerda la agenda del día y la App de mapas me advierte de que el trayecto habitual está hoy colapsado por obras, menos mal que ha analizado el tráfico y me recomienda una ruta alternativa, además insiste en que, si lo hago andando, mi salud se beneficiará y podré premiarme con un buen postre en la comida, otro día será. Debo replantarme haberle priorizado la vida saludable a este trasto, al final me hace sentir culpable y holgazán.

En el trabajo, me gusta dedicar las dos primeras horas a mis proyectos personales, sin interrupciones, para ello bloqueo mi agenda y utilizo el método “Pomodoro” con tiempos de concentración de 25 minutos sin interrupción (este tiempo corresponde a un Pomodoro) y descansos de 5 minutos sin levantarme de la mesa (navegar por Internet, etc.) al cuarto Pomodoro, el descaso es de 15 minutos y me obligo a andar un poco y tomar agua, te o café. Mi teléfono se encarga de marcarme los tiempos de cada Pomodoro y como no, de controlar la cantidad de líquidos ingeridos para seguir recordarme, que lo programe para una vida saludable.

Ha pasado la mañana, he cumplido mis planes y me siento productivo, ha llegado la hora de la comida, consulto en mi iPhone para ver los restaurantes de mi alrededor y elegir la dieta y el precio que mejor se adapten hoy a mis preferencias, acabo decidiéndome por la comida japonesa, desde la App, compruebo que hay mesas libres y hago la reserva, otros días he preferido comer en la oficina y me he hecho traer la comida, ¡Como podía solucionar estos temas hace 10 años!

Durante la comida fotografió los platos y la App calcula las calorías y los nutrientes, a la vez que las añade a mi historial nutritivo, por cierto, me recuerda que mi balance está hoy más del lado de las entradas que del lado de los consumos, deberé pensar hoy en el ejercicio. Otra vez con mi responsabilidad de vida saludable en discusión, ¡maldito teléfono! ¡Me llama gordito!

Por la tarde acabo mis reuniones con el equipo, hemos compartido los ficheros en la nube y planificado cada fase de los proyectos en herramientas compartidas a las que accedemos desde el teléfono, la tablet o el ordenador portátil, al fin y al cabo ¿qué importa desde donde entramos?, lo realmente importante es tener la información a cualquier hora y desde cualquier lugar y eso por suerte lo tenemos asegurado, las redes 4G, funcionan francamente bien.

Satisfecho con el día de trabajo, mi App de mapas me recuerda que el gimnasio es el destino habitual y Siri se confabula con ella para asegurarse de que mi espíritu perezoso no va a resistirse a un consejo saludable. Finalmente les hago caso y dedico una hora a diferentes ejercicios que la App recoge escrupulosamente, así como mis constantes vitales, ayudada por diferentes gadgets que, como parte de mi piel, la informan de mi frecuencia cardíaca, mi pulso, mi tensión arterial y mi nivel de oxígeno en sangre. Al final un excelente informe y varios smiles sonrientes premian la victoria del trabajo realizado, ¡a lo mejor llego a los cien años! ¡Pobre mundo!

El día se acaba, ceno ligero, ajusto mis ingestas de líquidos siguiendo las indicaciones de la App y me tumbo en el sofá a ver mi serie preferida, que oportunamente Siri se ha encargado de recordarme, finalmente leo, ya en la cama el libro de turno, libro que está en la nube y por lo tanto, puedo leer desde cualquier dispositivo.

Ahora a esperar de nuevo escuchar Over de Rainbow, no sin antes disfrutar de un descanso reparador y unos sueños agradables, ¡hoy no he tomado cafeína!

Hasta mañana…….ZZzzzz